miércoles, 30 de mayo de 2012

Los cantantes: esos seres tan sensibles

Purcell, King Arthur
Festival de Salzburgo
La escena del vuelo

Hola a Tod@s!!

Mil gracias de nuevo por el tiempo que invertís en leer mi blog y en escribirme, vuestros comentarios me dan ideas y me ayudan a seguir pensando en como explicar el canto por escrito...nada fácil, ¿eh?

Hace unos días di una mini conferencia-clase magistral con cuatro jóvenes cantantes en el auditorio de la Fundación del Canal de Isabel II en Madrid. Fue una tarde muy agradable, y una novedad para mi lo de la mini conferencia, nunca lo había hecho antes... Hablé para un público muy variado, formado por personas de este "planeta canto" y por una mayoría que no lo eran, además de cuatro estupendos estudiantes y una repertorista. 

Hablé de muchas cosas, pero olvidé tocar un tema muy, muy importante: el de la fragilidad del cantante. 
Me he encontrado en estos 25 años de carrera con infinidad de cantantes con voces y técnicas fantásticas con problemas de autoestima. Un clásico. Yo misma los he tenido durante muchos años. Y aprendí a luchar contra ello. Es imperativo no ya para cantar, sino para la vida en general.

Las personas reaccionamos de diversas maneras ante la fragilidad de nuestros semejantes. Yo he visto comportamientos inaceptables por parte de directores de escena, de compañeros, de pianistas, asistentes, administrativos y, en fin, un largo etc... También hay docentes que pierden los nervios por no saber como enfrentar un problema así o porque solo saben combatir esa "debilidad" (ojo, entre comillas) por la fuerza.

La realidad es que el cantante se enfrenta a si mismo constantemente, tiene que soportar el sentirse incapaz en muchas ocasiones cuando estudia, viendo que lo que ayer salía, hoy no sale, que lo que creía bien aprendido, necesita un par de horas más de esfuerzo (a veces más), se compara constantemente con otros colegas (grave error) llegando a desesperarse al constatar las diferencias entre su sonido y el del colega, tiene que lidiar con personalidades complicadas que resuelven sus problemas zahiriendo a los otros... Y eso es difícil de gestionar.
A esto hay que añadir el carácter emocional de nuestra profesión. Nos sumergimos en historias que tienen en muchas ocasiones un coste emocional inesperado y profundo.

Recuerdo, por ejemplo, cuando canté por primera vez "Diálogos de Carmelitas". Cuando leí la obra en la que está basada la ópera, tomé contacto con una historia real acaecida en un momento convulso, (la revolución francesa) que era tremendamente dramática. El día que me senté al piano para empezar a estudiar, al desgranar los primeros acordes me invadió una emoción que hizo que se me saltaran las lágrimas. El estudio de esa partitura ha sido uno de los momentos más emotivos de mi vida. La conjunción de texto y música convirtió un nuevo rol, en un acontecimiento a nivel personal de una magnitud inesperada. El día que hicimos el primer ensayo de orquesta muchas de las cantantes participantes rompimos a llorar ante la avalancha de emoción y pasión que arrastraba aquella música maravillosa. Al llegar a las funciones, después de salir de escena tras las decapitaciones, coristas y solistas nos abrazábamos llorando como niñas, aflojando toda la tensión que habíamos ido acumulando. Era imposible no involucrarse personalmente. Imposible.

Asi que, cantar no es solo un ejercicio duro como el deporte de élite, sino que involucra el alma, el sentimiento, revive emociones dormidas y nos hace descubrir otras nuevas que estarán ligadas por siempre a una música determinada. Y cuanto más artista es un cantante, más frágil suele ser.

Los cantantes frágiles son proclives al nerviosismo, a la inseguridad....se han repetido tantas veces eso de "no me saldrá" "no puedo" " no lo hago bien" "no lo aprenderé", que su cerebro se ha habituado a esa inseguridad y la necesita. Hay un libro muy interesante que explica el funcionamiento de nuestra mente y el increíble uso que podemos hacer de ella. El libro se llama "Desarrolla tu cerebro" de Joe Dispenza. Editorial Palmyra.
Yo he conseguido controlar mi miedo a las alturas gracias a la información sobre el modo en que trabaja el cerebro que leí en este libro, y gracias a mucho esfuerzo. También me ayudó a comprender las rachas de pensamientos negativos sobre uno mismo y a evitar ese tipo de pensamientos, para intentar alcanzar el fantástico equilibrio que da el ser positivo y encarar el día a día con buenos pensamientos.

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 1

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 2

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 3

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 4

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 5

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 6

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 7

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 8

Dr. Joe Dispenza. Desarrolla tu cerebro 9

Hay que trabajar también en la autoestima, pero sin llegar a convertirnos en personas "encantadas de conocerse". No olvidemos nunca que todos nos tenemos que duchar por las mañanas, así que por ser cantantes o por poseer una voz no nos convertimos mágicamente en seres sobrenaturales. Podemos llegar a ser artistas excepcionales si estamos en un escenario, y podemos ser personas excepcionales si entendemos que en este mundo todos somos necesarios y todos somos dignos de atención. Podemos luchar contra nuestra fragilidad, podemos conseguir lo que nos propongamos, incluso aprender a querernos.

No os avergoncéis si os sentís frágiles, dejad de machacaros por sentiros asi. A partir de hoy, no os digais cosas a vosotros mismos que seriais incapaces de decir a otra persona. ¡Se acabó el criticarse! ¡Se acabó el faltarse al respeto! Quereros. Si no le decís esas cosas a los demás, ¿por que os las decís a vosotros mismos si sois lo único que tenéis? Sois únicos y preciosos. ¡Amad lo que sois, seres magníficos!

Sed felices y hasta la próxima.  ¡Gracias por estar un ratito conmigo!
























sábado, 14 de abril de 2012

Final de un catarro...¡Qué momento interesante!




¡Hola mis querid@s lectores!

El final de un catarro puede ser un momento muy bueno para descubrir muchas cosas relacionadas con el canto. Me refiero a ese punto donde todavía estamos con mucha mucosidad tupiendo nuestros senos nasales, pero ya tenemos la cabeza lo suficientemente clara para pensar. 
Yo estoy en ese momento ahora. He pasado varios días ronca y con tos que ha derivado en un proceso catarral con mucha pesadez en la cabeza, dolor y millones de estornudos que afortunadamente ya han cesado de producirse.
Como ya os dije en ¡No! ¡Me he resfriado! ¿Y ahora que hago? , la tos es un enemigo importantísimo, pero los estornudos también. He visto imágenes estroboscópicas del sobresalto que sufren las cuerdas vocales en cada uno de estos terribles gestos, y es conveniente dejar unos segundos para que las cuerdas se relajen antes de volver a emitir tanto después de un estornudo como después de una tos. Por supuesto, me refiero a volver a hablar, pues en ese estado ni deberíamos plantearnos el cantar, estaríamos exponiendo las cuerdas a un sobreesfuerzo terrible.
He hablado en otras entradas del paladar blando, y he dejado pasar un poco de tiempo para que os hicierais más conscientes de esa parte de la cavidad bucal tan importante en la conformación del sonido. Hoy, que estamos mocosos, fañosos, tupidos, medio sordos y demás por la espesa mucosidad del catarro, os quiero hablar de otro espacio de la cavidad craneal aún más importante, de ese espacio que precisamente ahora está cerrado. 
Si intentamos emitir un sonido con la boca cerrada, con una "M", por ejemplo, sonará estrepitosamente nasal. Es porque los senos nasales están llenos de mucosidad. Seguramente habréis oído o leído de cantantes que son capaces de cantar sin problemas con un catarro de este tipo, y a los que, además, no se les pilla casi ningún sonido nasal. Yo soy una de ellos. No somos extraterrestres, simplemente cantamos "POR ENCIMA DE LA ZONA DONDE ESTÁN LOS MOCOS" y lo hacemos habitualmente, por eso un catarro así no nos afecta. 
Esta es la verdadera posición donde hay que cantar. Ahí, se garantiza la comodidad y pasmosa facilidad del canto de cantantes como Freni, 



C. Álvarez, Frittoli, Ana María Martinez,



  Netrebko,




Nucci, Paul Pliska, Capuccilli, Pavarotti, Giaccomini, Corelli.... Ahí está, combinada con la presión justa en el apoyo, la afinación de todas esas voces y su "musicalidad sonora". Ahí están la salud y la longevidad de la voz. Ahí está la belleza del sonido.
Y ahora viene lo difícil de explicar. ¿Como se localiza ese sitio? ¿Hace falta estar acatarrado para encontrarlo? Bueno, no es necesario ser un almacén de mocos para localizar el sitio, esa es la buena noticia, pero para algunas personas es extremadamente difícil de encontrar y el catarro de nariz les ayuda. A mi me costó varios años de trabajo intenso localizar ese sitio "especial", pero valió la pena el esfuerzo y el trabajo empleado. Se puede cantar de muchos modos, con éxito, musicalidad y salud; evidentemente lo que yo busco no es "lo único" y, desde luego, no es obligatorio buscar este tipo de sonido, pero esos cantantes llamados "grandes" con los que todos soñamos y que nos gusta escuchar cantan así. Y yo quiero cantar así.
Voy a dar una tanda de imágenes para intentar dar algo de luz sobre esta misteriosa zona (que no lo es). Es muy importante para mi y para todos los que puedan leer esto que me hagáis llegar todas vuestras ideas, dudas, sensaciones, imágenes que os sugieran las mías...para intentar ser capaz de dar con diversas formulas o imágenes que puedan ayudar a un mayor numero de personas. ¡Gracias por vuestra colaboración de antemano! Os adjunto también un diagrama para que veáis la cantidad de músculos que tenemos solo en la cabeza.



1. Cuando vamos en el avión y se nos taponan los oídos, la mayoría de la gente es capaz de soltar esa presión simplemente abriendo un poco la boca y las fosas nasales y levantando el paladar. Se destaponan enseguida.  
2. Cuando olfateamos un perfume nuevo, volvemos a abrir ese espacio; abrimos las fosas nasales mucho mas de lo habítual (siempre con la boca entreabierta, ¿os fijáis?) y elevamos el paladar. Si no es tu caso, incluye esa elevación.
3. La misma imagen de cantar sobre la zona de los mocos podría ayudar también...
4. Imaginad que os dejáis caer sobre ese "colchón" de mucosidad, que el sonido cae desde arriba...


Sistema muscular del cráneo


Mi sensación particular, para "abrir" esa zona es la siguiente:
Respiro a través de la nariz, con la boca entreabierta, dilatando los agujeros de las fosas nasales y las fosas nasales en si; procuro respirar pensando en vertical sin involucrar ni cuello ni base de la lengua ni nada. A veces, para controlar, he puesto el dorso de mi mano en la zona de la papada para comprobar que nada se baja ahí. si algo se baja, estoy endureciendo la base de la lengua y nos conviene aprender a respirar de un modo lo más "etéreo" posible. Al mismo tiempo que respiro levanto el velo del paladar (recordad que nada se debe hacer forzadamente) y dilato las fosas nasales. Tengo que añadir, que cuando hago mis ejercicios respiratorios, lo hago muy despacio, para que la respiración sea algo placentero y no-mecánico.
Y ahora viene el detalle: mientras respiro, dilato y levanto, formo la sonrisa interior. ¡OJO! ¡INTERIOR!. ¿Como saber si voy por el buen camino? A mi se me destapan los oídos, como en el avión y me invade una sensación de bienestar y felicidad.
Asi se debe respirar para cantar, como si nuestra cabeza no estuviera conectada con el cuerpo. Como si la cabeza se acabara por debajo de la nariz. De ahí para abajo la sensación debe ser CERO. Nada de respirar con ruido ni dilatando el cuello. Y como siempre digo que el canto es un puzzle inmenso, este modo de respirar, al mismo tiempo ha de ser bajo. No nos podremos conectar con el aire para apoyar el sonido si respiramos hinchando el pecho. Incluso las respiraciones robadas han de ser muy, muy bajas. "Hinchando" el vientre, como en la respiración del sueño.
Este tipo de respiración (que es la de los bebés) involucra muchísimos grupos de músculos en el tórax, en la cara y por dentro de la boca y nariz. Y como todo lo relacionado con la musculatura, si no se practica diariamente no se consigue nada duradero. ¡Hay que ejercitar estos movimientos musculares! ¡Ánimo!
Y os digo lo que me dijeron a mi: hay que vivir con esa posición respiratoria, sonrisa interna, y todo levantado y abierto por dentro. Es muy fácil de hacer. si lagrimeáis y os tiran los músculos es que estáis levantando demasiado el paladar. La sensación es mas arriba.

Y ahí os lo dejo, observad a la Freni, fijaros bien, no abandona esa posición nunca, ni entre frases ni en ningún momento. Fijaros en la concentración que hay en sus ojos. También Ana Maria Martinez en este video es un ejemplo extraordinario.
Aquí estoy para contestar a vuestras dudas, ocurrencias.... ¡con el catarrazo este, tengo mucho tiempo libre!!



Inténtalo y sabrás que es ... pero no puede ser explicado. No hay necesidad de sonreír con los labios en el rostro, sino que es cómo si estuvieras sonriendo desde el vientre: el vientre está sonriendo... y es una sonrisa, no una risa; así que es muy, muy suave... delicada...frágil...como una pequeña rosa que se está abriendo en el vientre, y la fragancia se está expandiendo por todo el cuerpo. Una vez que has conocido lo que es esta sonrisa, puedes permanecer durante veinticuatro horas. Y en cualquier momento en qué sientas que echas de menos esa felicidad, sólo cierra los ojos y encuentra nuevamente esa sonrisa, y estará allí.


Durante el día, puedes buscarla y encontrarla cuantas veces quieras. Está siempre allí.


del libro Naranja de Osho


¡Muchas gracias por vuestra compañía1

miércoles, 11 de abril de 2012

Anécdotas de ópera. Caer de culo, todo un clásico.


Königskinder  Isabel Rey

¡Hola de nuevo!
En los años en los que hacía el repertorio ligero, había ciertas óperas que hacían que ir al gimnasio fuera innecesario; cantar Norina, Marie, Despina, Adina, Susanna, Zerlina, y sobre todo, ensayarlas durante 5 semanas cada vez que hacia una nueva producción, son la mejor tabla de gimnasia jamás concebida, sobre todo si eres una persona muy activa en la vida y en escena, como yo lo soy. Pietro Spagnoli me dijo una vez cuando cantó Figaro conmigo, que aquello era como ir al gimnasio. Lo mismo me han dicho Luca Pisaroni y Alastair Miles.
Todos esos personajes necesitan, además, una interpretación (bajo mi modesto punto de vista) muy extrovertida. En algunos de ellos a mi me ha parecido necesario incluso ponerme a correr. ¿Y como se corre mientras se canta? Pues como se consigue todo: practicando. Yo siempre canto en los ensayos, pero si la escena es especialmente exigente en cuanto al movimiento, reacciono como si fuera la función; canto y me muevo hasta que averigüo cómo hacer para que la voz no se mueva.
La función que más me ha exigido ha sido siempre Bodas de Fígaro. Entiendo a Susanna como una atleta; para escapar del Conde debe ser ágil y flexible; para atender a una Condesa despechada debe tener cien manos y saber correr; para lidiar con Cherubino debe tener reflejos; para despachar a Basilio debe tener fuerza y para tratar a Fi-Fi-Fígaro debe ser dulce y paciente. ¿Alguna de vosotras se siente identificada? Bueno, yo no, pero sin embargo pienso que el cantante ha de ser un atleta no solo en la voz, sino también en su físico, debe ser ágil y flexible para adaptarse a lo que le piden maestro y director de escena, debe tener cien manos, todas izquierdas, para conjugar lo que una quiere hacer con lo que se ve obligada a hacer, tener reflejos para conseguir que el público entienda aunque tu no puedas entender lo que te piden; debe ser fuerte para resistir planes de ensayos que no están pensados para los cantantes sino para orquestas y técnicos de escenario y debe ser obligatoriamente dulce con sus colegas y paciente consigo misma. ¿Alguien se identifica ahora?
Como veis, la voz no lo es todo. ¿Que tiene que ver la voz con todo lo que he dicho en el párrafo anterior?
Asi que me han visto corriendo, saltando, volando, reptando, siendo levantada por los aires, rodando por el suelo, subiéndome encima de pianos verticales, comiendo a dos carrillos, tirándome al suelo en plancha en plan ¡Banzaaaai!, escondiéndome en los sitios más inverosímiles, subiéndome a camas exageradamente altas y muchas cosas más….siempre cantando, claro. Y encantada de la vida. La mayoría de las veces era idea mia….
Claro, con tanta acción pasan “cosas”, “imprevistos”, elementos que “desaparecen”, pérdidas de equilibrio con caída incluida o algo peor, con posturas raras que hacen reir al público o a los colegas…me he caído un montón de veces, algunas terminando en el hospital, como una vez en Viena en un ensayo de la Finta Semplice.
Mi especialidad es caer de culo.
Si.
Solo voy a contar tres ocasiones, ¿vale? No quiero abusar ni crear la ilusión de que me caigo todas las noches.
En la producción de Bodas de Fígaro de Jürgen Flimm que se grabó en DVD desde la Ópera de Zürich, tanto Jürgen como yo desplegamos toda nuestra imaginación. Habíamos hecho ya una producción en Amsterdam muy divertida y había “gags” que se repetían y otros que surgieron gracias al nuevo decorado. El set del primer acto era espectacular: una habitación fea y destartalada con el suelo de parquet todo levantado y arqueado por la humedad. Mirando desde el público había, a la derecha, un muro lleno de puertas (que también tienen su anécdota) que daban a las habitaciones del Conde; en el centro, una puerta por donde se entraba a la habitación y a la izquierda, aproximadamente a un metro del suelo, la puerta que llevaba a las habitaciones de la Condesa. En el set había además, una especie de cosechadora antigua tapada con una sábana, y una escalera en la que Fígaro estaba subido al principio del acto pintando la pared.
La escalera se colocó estratégicamente delante de la puerta de la Condesa porque en los ensayos se vió que no era fácil salir por allí sin ayuda.
La manera de trabajar de Jürgen es genial, nunca decide por donde entras o sales hasta que no se ha desarrollado la escena completa, sobre todo si se saltan escenas. Tiene lógica. Ensayamos mi segunda entrada a escena con un elemento que ya habíamos usado en Amsterdam: una bandeja descomunal. Jürgen quería ver en aprietos a Susanna con aquella bandeja enorme y pesada con su tetera, su taza, su azucarero, su plato con el croissant a medio comer…había mas cosas, pero ya no lo recuerdo bien. Imaginad que debía salir con aquella tremenda bandeja y bajar por la escalera de tijera…nada fácil, y muchas risas, pero lo consegui. A los pocos días se ensayó desde el principio el trozo del primer acto que teníamos ensayado; montaje de la cama, “addio, addio, Fi, Fi, Figaro bello”, aria de Fígaro “Bravo signor Padrone”, recitativo y aria de Bartolo… y mi salida con la súper bandeja. Susanne Zahler, la regidora, me la daba y me abría la puerta desde dentro. Me dispongo a salir…¡y la escalera no está! Miré a todos los lados y no veía modo de bajar, pues la escalera estaba, por primera vez, a un buen par de metros de distancia de mi…¡y nadie se había dado cuenta del detalle! ¡Ni siquiera viéndome de pie en el vano de la puerta! ¿Quién se llevó la escalera? ¿Por qué no paraban la música?
Acostumbrada como estoy a improvisar en los ensayos (un gran número de directores basan su trabajo en nuestras improvisaciones) y visto que la música no paraba y tenia que seguir con la escena dejando la bandeja sobre un balde puesto del revés para pelearme con la Marcellina, que ya estaba cantando, decidi: me dejé caer de culo con mi bandejota donde mis pies se habían parado dejando las piernas colgando y luego me escurri con un medio salto hasta el suelo. 
Ruido de culada, grito sofocado mío, loza que choca, caminar renqueante hasta la nueva posición de la escalera donde dejo atravesada la bandeja, mano a masajear el culo dolorido y tremenda carcajada de Jürgen Flimm y de todos los presentes. ¡Por fin se paró el ensayo…! Es Fígaro quien se lleva la escalera… 
La cosa resultó tan cómica que quedó como parte de la “regía”… y ahí me veis caaada noche dejándome caer de culo porque un día la escalera no estuvo en su sitio. Creo que hice esa función unas 40 veces… y encima el director de la grabación no lo pinchó, ¡En el dvd no se ve! ¡Aaaaaarrrrggg!
Pero eso no era todo lo que pasaba en esa escena, la batalla con Marcellina era campal, jajajajaja, entre otras lindezas le tiraba una taza de te por la cabeza, (nada de fingirlo, era agua pura y dura) le lanzaba una escoba para ver si se caía, la obligaba a ayudarme a doblar una sábana (impelida por el “marujismo” que parece ser que los directores de escena creen que a todas las mujeres nos asalta al ver una sábana sin doblar), y no contenta con eso intentaba pintarla con la brocha de fígaro con una pintura azul ideal. 
Aquella brocha estaba preparada con un poquito de pintura (un poquito), pero claro, los técnicos van rodando y un día me pusieron un “muchito” y la pintura goteó por el suelo…a Marcellina la puse perdida, yo me salpiqué toda la cara amén del escote y del vestido (azulón, ¿eh?) y cuando corrí a recoger el “contratto nuzziale” del suelo para pintarlo también y tirárselo a través de la puerta, resbalé y como no, caí de culo estrepitosamente, de nuevo con gritito incluido, dolorida y masajeándome la zona mientras cantaba “va la, vecchia arrogante”. El público no reaccionó mucho, pero entre cajas mis colegas se doblaban en dos de la risa. En la pausa el aguarrás iba de camerino en camerino.
Muchos años después, volví a tener mi percance favorito. Estaba cantando Königskinder de Humperdinck, una ópera maravillosa. En la escena en que los dos adolescentes de la historia se conocen, el hijo del rey pide agua y la chica le enseña a beber de un riachuelo. En nuestra escenografía, no había bosque, ni choza, ni riachuelo.

Königskinder Jonas Kaufmann-Isabel Rey

Estábamos en un hangar, que casi parecía un gimnasio porque había un par de canastas de baloncesto, y el riachuelo era un lavamanos por el que salía agua de verdad, que estaba pegado al portal. Mi príncipe era Jonas Kaufmann y desde el centro del escenario bien sentado en una banqueta me pedía agua. Yo salía disparada hacia el lavabo, cogía agua entre las manos y corría a llevársela pero se me escurría entre los dedos, y volvía otra vez a buscar más. Después de varias intentonas, divertido, él se acercaba y conseguía beber de mis manos una vez que yo le enseñaba como se hacía.
En una de las funciones resbalé con el agua caída y ¡yess!, caí de culo con las piernas estiradas delante. Vaya, lo que se conoce como un resbalón de libro. Jonas se acercó corriendo a levantarme, muerto de risa, como yo, y no pudimos cantar mucho de ese trocito, ¡jajajajaja!
¡Y esa es mi especialidad! No os preocupéis que si me he de caer, nunca será de boca, ¡jajajajajajaja!
Hasta pronto, mis querid@s lectores, ¡gracias por deteneros en este blog!


lunes, 20 de febrero de 2012

Anécdotas de ópera: El arte de morirse.

Hola a Tod@s, mis queridos seguidores!

Mi carrera empezó a coger vuelo cuando firmé con el teatro de Zurich. Hasta ahí yo había cantado solo tres operas: Sonnambula, Viva la Mamma y Rigoletto. Os hablo del año 91. ¡Qué poco sabía yo de la vida! Ni de la privada, ni de la de artista de la ópera, esas cosas no las enseñan ni los padres (por más que lo intenten), ni los Conservatorios de Música (que no lo intentan bastante).

Y digo que sabía poco porque mi relación con la muerte había sido (afortunadamente, por otro lado) casi nula. En esos años yo ya había perdido a tres de mis abuelos, aunque nunca fuí a sus entierros porque a mi familia no le parecía oportuno que unos niños vivieran semejante experiencia. Tampoco había visto demasiadas obras de teatro y las únicas óperas que había visto eran comedias y el Don Giovanni, que tiene una forma de morirse que... como que no es muy normal.

Asi que en el año 91, cuando debuté Romeo y Julieta con Francisco Araiza yo no tenia ni idea de como se moría uno en escena. Y esto lo digo para que tengáis compasión de mi.

Año 1991


Pero, ¿quien enseña a morirse a los cantantes en escena? A los noveles sobretodo.... Pues es difícil de explicar, depende de con que directores de escena o asistentes de escena te encuentres... La diferencia a veces la marca el detalle de que estés haciendo una nueva producción o una reposición, como era el caso de este maravilloso Romeo y Julieta. Nadie me explicó las claves para morirse bien en escena. En mi repertorio de los 90 y principios de 2000 tuve que morirme muchas veces y en varios títulos: en Rigoletto, en Lucía, en los Diálogos de Carmelitas, en Pellèas y Mèlisande, en los Cuentos de Hoffmann.... Pero todas estas muertes, salvo la de Rigoletto, fueron posteriores a este Romeo y Julieta, y tampoco me hubieran ayudado porque son muertes "fáciles".

¿Que quiero decir con muertes "fáciles"? Vamos a analizarlas....
En Rigoletto morirse está chupado, cantas, cantas, cantas y de repente Verdi te deja colgada en mitad de una palabra...asi que "pre....ge..." y ¡bum!, ¡muerta!. Rigoletto reacciona enseguida y....vaya, que está "tirao". 
En Los Cuentos de Hoffmann, a la muñeca se la cargan casi siempre estando la cantante fuera de escena  (un detalle), así que.... "¡Tirao!"
En Lucia te mata la cadencia, todo el mundo lo sabe, así que solo tienes que dejarte caer para atrás, el coro amablemente te ayuda a no darte la costalada y te rodea, impidiendo así que tengas que morirte "en vivo" delante del respetable.
En los Dialogos de Carmelitas, es terriblemente difícil (¡afortunadamente!) guillotinar a las monjitas sin que alguna o todas mueran en el intento, así que cuando oyes el ruido, te tiras al suelo, o te apagan la luz, o te hacen salir de escena por una pasarela....hay muchas opciones que esquivan el momento fatal.
Pèlleas y Mèlisande podría ser una de esas muertes "difíciles", pero en la producción que grabé en DVD lo resolvieron de modo en que la que se moría era una muñeca de tamaño natural con mi cara hecha en un vaciado de silicona de mi propia cara (no daba nada de grima) y yo me paseaba libre por el escenario jugando con una pelota de oro. Precioso y su-per-fá-cil.

Romeo y Julieta 1991 con la Magnífica y altísima Birgit Remmert que cantaba Gertrude.
Posteriormente me he muerto ya en otras operas y en otras circunstancias, en Königskinder, envenenada a la vez que mi amor, el hijo del rey....en Masnadieri de nuevo comiendo hierro de la mano y la espada de Carlo, mi amor perdido... La de Masnadieri, os lo imagináis, ¿no? Fácil, estocada y ¡Bum! ¡Muerta!
La de Königskinder podía haber sido como la de Romeo y Julieta...., pero ya tenía mas de 20 años de muertes violentas en el cuerpo, así que fue pan comido. Una muerte preciosa.

Pero, ¿que hay del Romeo? Ahí no tienes escapatoria.... y además, emotivamente es muy duro, os explico. Romeo, creyendo muerta a Julieta se bebe un vial de mercurio. Imaginaos el estropicio. La muerte es lenta y dolorosa, pero los tenores saben como hacer para que no se note, se cantan el duo maravillosamente mientras el mercurio los deshace por dentro. Pero ella se despierta encantada de la vida sin saberlo. Debe ser espantoso ver morir a tu amor sin poder hacer nada por él así que Julieta, descubriendo que se ha envenenado, le quita la daga que todos los Romeos llevan en el cinto y se la clava. Cantan juntos el dúo, una última frase al unísono y se mueren. Fin de la ópera. Araiza, muy inteligentemente, se murió enseguida. A fin de cuentas se estaba muriendo desde antes de que yo me clavara la daga....  Asi que en mi debut como Julieta, cuando Romeo murió, lo miré, hice un gesto de angustia y me dejé caer a su lado. Lo siguiente que hice fue morirme.... dejé caer el brazo colgando. Al poco, mientras la música sonaba, como estaba un poco incómoda, dejé caer la cabeza también hacia un lado para descansar el cuello, lo que, al parecer, corroboró al público que me había muerto por segunda vez. Ya contenta porque había consumado mi muerte, me di cuenta de que estaba tumbada boca arriba, con el brazo colgando y la cabeza vuelta hacia un lado, ¡¡con una de las piernas flexionadas!!! ¡¿Quién se muere de una puñalada en los abdominales con una rodilla para arriba?!  Asi que dramáticamente, dejé caer también la pierna con brusquedad para que resultara definitivo. ¡Bum! ¡Muerta! ¡Por fin!.   

Tras los aplausos, mi marido vino al camerino. Tenia lagrimas en los ojos. Normal, pensé, ha sido un debut con muchísimo éxito. 
Mi chico se acercó a mi, me besó y se sentó. Y lo primero que dijo fué: "¿que te pasó? ¡Te has muerto tres veces!"

Y a partir de esa función ya se me quedó grabado para el resto de mi vida operística cómo morirse:
 ¡UNA SOLA VEZ!

Muchas gracias por estar ahí, espero que os hayáis divertido.
¡Hasta muy pronto!

lunes, 13 de febrero de 2012

Navidad, manualidades, dulces y ¡estudio!



Hola a tod@s!!

Seguro que ya pensábais que no iba a volver, pero aquí estoy de nuevo con muchas ganas de contaros en que he andado perdida desde las Navidades, y ¡he andado en muchas cosas! 
La última vez que escribí estaba en medio de unas funciones de Bohème en Génova, con un catarro la mar de importuno... Me recuperé totalmente ya en mi casa, pero como debía estar calladita después de haberle pedido tanto a mis queridas cuerdas, aproveché para hacer otras cosillas, como hacer mis regalos de Reyes y aprender de paso algo práctico. Es una manía que tengo, jajaja, siempre hacer algo con provecho. 
La última vez que pasé un tiempito en casa, me apeteció matricularme en un gimnasio para hacer algo de ejercicio tipo aerobic o así, pero al final, acabé haciendo Jiu-Jitsu gracias al consejo de mi marido y un amigo. Aprendí defensa personal y muchas otras cosas y estoy deseando tener otro par de meses libres para ver si paso al cinturón amarillo.
Estas Navidades tuve ataque de Patchwork, hacía tiempo que no tenía uno tan fuerte, y aunque la pasada primavera estuve trabajando en una colcha enorme que aún no termino, esta vez me dio por buscar blogs sobre el tema en internet y me quedé encantada con la cantidad enorme de bloggers que ofrecen tutoriales, patrones, fotos, ideas....
Hubo uno que me pareció estupendo y lo puse en mis favoritos, se llama Pink Penguin-Ayumills y de allí saqué el modelo para hacer unos bolsos-cesta de Navidad. Encontré una fantástica tienda de telas para Patchwork y me compré unas cuantas pensando en hacer unos bolsitos navideños a mis cuñadas.



Y me lié a cortar, coser, acolchar..... El primero me costó bastante hacerlo, pues no hacía otra cosa que equivocarme y tuve que deshacerlo hasta tres veces. Pero al final conseguí terminarlo y no que ¡él terminara conmigo! Aquí os pongo un par de fotos para que veáis que lindos quedaron:



Este fué el primero, el que hice y deshice mil veces, me dio mucha lata el forro interior, siempre lo colocaba del revés. Lo deshacía, miraba el modelo en el blog colocaba las telas cuidadosamente...... ¡y volvía a estar del revés!! Jajajajajajajaj




Este fué el último que hice, del que estoy especialmente orgullosa, ¡me quedó tan bonita la mezcla de telas! Toda la ropita de los hombres de nieve está acolchada lo que le da un relieve muy gracioso. 
Lo bueno del patchwork es que lo puedes llevar en la maleta (al menos para hacer estas cositas y los inicios de las colchas o plaids, pero una vez que juntas todos los trozos de tela, y le añades la guata, es imposible llevarlo en una maleta...por eso llevo 15 años sin acabar la colcha, solo la puedo acolchar cuando estoy en casa, (o sea, muy poco) y coser en cualquier momento o en casi cualquier lado. A mi me entretiene y me relaja, y luego me encanta ver lo que he hecho.

Y para terminar esta racha de patchwork, se me ocurrió hacer un neceser a una de mis sobrinas, no tenía mucho tiempo (que si mucha tela) y quería ponerle una cremallera, así que me puse a buscar modelos; internet, una vez más me dió la solución. No tenia ni idea de como poner una cremallera así que lo primero que busqué en Youtube es un tutorial que explicara como coser una cremallera, y después de ver lo fácil que es, me puse manos a la obra. No tengo máquina de coser y tampoco se usarla, así que todos mis bolsos están hechos a mano de arriba a abajo, mas artesanal imposible. Y mas lento tampoco, jajajajajja, cuando veo en los tutoriales lo rápido que cosen ellas con la máquina....y yo ahí despacito intentando hacer todas las puntadas iguales.
Asi me quedó el neceser...



También acolché las fresitas y los puntitos de las fresitas. Enla foto se aprecian las puntadas; quedó súper coqueto con su cremallera y su forro blanco.



Bueno, esto me tuvo entretenida durante las Turandots de diciembre y mientras esperaba a ponerme bien en Génova. En cuanto llegué a casa para celebrar la Navidad me preparé para otra clase de trabajos manuales, ¡los que se hacen en la cocina!
Esto de conocer tanta gente es genial, gracias a Facebook, me enteré en el muro de mi colega Estefanía Perdomo, soprano canaria bellísima y muy simpática, de que en Las Palmas iba a dar un curso de repostería una amiga suya, y me apunté con mi cuñada Graziella, que es muy cocinitas y le encantan estas cosas. Se trataba de hacer cupcakes con adornos de Navidad, y las fotos que colgaban en el blog de mi maestra, www.ladulcemagdalena.com eran y son espectaculares. 
Asi que aprendimos a hacer estos deliciosos dulces en una compañía simpática y relajada, y ¡estos son algunos de mis primeros cupcakes!!



Por supuesto, tenía que hacer uno con coronita, pues, por si no lo sabéis, como decían los Monty Python, es bueno ser Rey, ¡jajajajajjajajajajaja!




Y aqui el surtido completo con el que nos fuimos cada una a casa. Estaban preciosos, tanto que daba pena pensar en comerselos....pero una vez probado el primero, ¡¡¡que difícil parar!!!


Y aquí mi profesora dándome el diploma "Cum laude" que saqué....jijijiji, ella también es cantante y fué muy bonito conocernos entre azúcar y buen rollito navideño. Estoy deseando hacer el próximo curso y poder devolverle los conocimientos aprendidos con algo de canto, o de patchwork, por ejemplo.....



Y lo mejor de todo: un buen cupcake de jengibre (como lo era éste) es el aliciente perfecto a la hora de estudiar una obra difícil como la que estudié durante las fiestas navideñas, el "Rubaiyyat" de Antón García Abril. Un mordisco, unas cuantas frases.... otro mordisco, más frases..... otro mordisco....¡caramba, que rápido se acaban los cupcakes!


Bueno, pues esto es todo de momento!! Estoy preparando otro tutorial sobre el apoyo que espero que encontréis interesante, y tengo otro en el horno sobre el estudio de las coloraturas a petición....asi que temas, como veis, no van a faltar.

Saludos y hasta pronto!!




lunes, 26 de diciembre de 2011

Sigo resfriada. Algunas normas de higiene.




¡Feliz Navidad a tod@s!

Como muchos me habéis preguntado si estoy mejor del catarro (que no gripe), os voy a contar como salí del trance de Génova. Estoy mejor, pero mi voz hablada sigue estando "tocada" y me sigo sonando con la alegría propia de estas cosas. Ninguna.

Como os contaba en el último post, me metí en la cama y me tomé las medicinas que me mandó el médico. Todas. Terminé ayer con el antibiótico. Y sigo tomando el mucolítico porque aún tengo ese moco espeso que no acabo de tragar nunca.

Gracias al mucolítico, en 24 horas empecé a sentir mas fluidas las mucosas y ya empecé a sonarme. La tos se esfumó asi que la cosa no bajó a la tráquea, que era mi miedo, porque si se inflama la tráquea se inflaman las cuerdas y entonces si que no es posible cantar. De todos modos me sentía embotada y me encontraba mal. A raiz de un libro fascinante que leí hace un par de años, (Joe Dispenza, "Desarrolla tu cerebro") mi actitud ante la enfermedad ha cambiado mucho. El cerebro es el que gobierna todo nuestro cuerpo sin nuestra aparente intervención, pero lo que si podemos decirle a nuestra cabeza es como pensar. Y si piensas "pobre de mi estoy malita, aaaay que malita me encuentro", pues os vais a encontrar mucho peor. Es un hecho cientifico demostrado. Nos sentimos directamente en relación con las cosas que pensamos. Me explico.

En el libro de Dispenza se explica que cada vez que organizamos un pensamiento, el cerebro produce una sustancia química. Cada vez. Y según pensemos una cosa u otra, esa sustancia varía. Esa sustancia que segrega el cerebro cada vez que pensamos (y, ¿cuántos pensamientos podemos tener al día?) varía la composición química de nuestro organismo. Y si tenemos una andanada de pensamientos repetitivos del tipo "que mal estoy, Dios mio estoy enfermo, no me recupero...." etc, nuestro cerebro produce repetidamente el mismo tipo de sustancia. Y al final nuestro organismo se vuelve adicto a esa sustancia. Y la necesita a menudo, asi que seguimos produciendo ese tipo de pensamientos de una manera automática. Esto ocurre con las personas irascibles, por ejemplo. Necesitan su "dosis" de esa sensación y buscan el modo de producirsela: se enfadan hasta con su sombra. O las personas en estados depresivos, que no son capaces de articular pensamientos agradables porque su cerebro ha recibido tantas veces la descarga que produce la tristeza que tiene literalmente el "mono" y reproduce constantemente lo necesario para que su cerebro se la suministre y poder seguir sintiéndose mal.

Pero nosotros somos realmente capaces de pensar lo que queramos, y podemos decidir no volver a tener un pensamiento "triste", "auto-destructivo", o del tipo "ayquemalitoestoy". Es como intentar comer menos chocolate. Tu cuerpo te lo pide (en realidad es el cerebro), pero si quieres, tienes la posibilidad de no comerte un trozo de la tarta de chocolate que sobró del dia de Navidad y que esá en la cocina llamándote a gritos. Somos capaces de romper la tendencia de encadenar pensamientos que nos perjudican y nos hacen sentirnos mal. Cuesta mucho, porque es una cuestión que va más allá del hecho de que te apetezca el chocolate, estas luchando con la producción de unas conexiones sinápticas determinadas.

Asi que cuando me sentía decaida y enferma, en lugar de permitir que esos pensamientos se formularan, los detenía en mi mente diciendome repetidamente:
"estas mejor, cada hora que pasa estás mejor porque estas haciendo todo lo necesario y los medicamentos estan trabajando en tu cuerpo. Vas a estar bien, te vas a recuperar y cantarás estupendamente el dia 22."
Y además me imaginaba a mi misma caminando por la calle perfectamente bien, mirando escaparates y comiendo foccaccia a manos llenas.
Esta actitud refuerza sin duda a las defensas del cuerpo que no olvidemos que son organizadas y enviadas por el cerebro. ¿quién si no? Y la cuestión es que en 48 horas, aunque seguía siendo un Manolón cuando intentaba hablar, si buscaba emitir un sonido a boca cerrada, las cuerdas se juntaban y sonaban bien. Y dos dias antes al hacer la misma prueba no producían sonido ninguno.

Me levanté de la cama después de cuatro días, para ir al teatro. La función era a las 20.30h. A las siete y diez estaba en una sala con piano viendo como sonaba la voz, probando las frases de la Musetta del 4º acto que no son tan exigentes vocalmente. Luego fui buscando las medio agudas y por fin las más exigentes. Musetta no es una parte fácil. Es más facil, si comparamos, la parte de Mimi. Su canto es melódico y legato. Se puede frasear muy bien y no tiene saltos disparatados como Musetta. También probé algunas frases de la Mimi.

Y la voz estaba ahi.
Un poco menos flexible de lo habitual, pero podía cantar perfectamente. Mis colegas de Boheme estaban asombrados. Me he visto en esta situación muchas veces ya en mi carrera. Siempre puedo cantar aunque ni pueda articular palabra. Y la peor fue una vez en Menorca con un Rigoletto en el que todos estabamos enfermos: Juan Pons, Aquiles Machado y servidora. Me levanté el dia de la función como un super-Manolón. Por la noche me canté el mejor Rigoletto de aquellos años.

Le he dado muchas vueltas al por qué puedo cantar estando totalmente tupida por la mucosidad y con la voz hablada totalmente ronca. Y es porque la voz hablada y la cantada no estan en el mismo lugar. No "resuenan" desde el mismo lugar. La conformación muscular de una y otra no es la misma. Yo canto muy, muy, muy alto. Por encima de la barrera mucosa de las fosas nasales. Ahí arriba la voz suena siempre, aunque cantes con la nariz cerrada y si me despisto y dejo caer la posición, lo noto enseguida porque el sonido no es igual; pierde brillo, y se vuelve áfono, como la voz hablada ronca.
Intento dirigir la emisión lo mas arriba posible, por encima de las muelas de la mandíbula superior. siempre con el paladar blando levantado al máximo, teneis que sentir el "tironcillo" de la zona que rodea al paladar, cómo se estira hacia arriba, hasta que la campanilla deja de verse. Si la seguís viendo es que no habéis levantado bastante, seguid practicando siempre con cariño, con suavidad, nada de movimientos bruscos ni forzados.

Canté el 22 y el 23 sin novedad. Conforme pasaban los primeros minutos de la función el día 22, la musculatura se fue calentando y respondiendo mejor. El director artistico del Carlo Felice vino a mi camerino después del 2º acto a preguntarme que tomaba para el catarro que lo quería tomar él también, jajajajajaja!
Pasé igualmente el dia 23 en cama, guardando reposo. Y no solo la voz cantada no se resintió, sino que la hablada seguía mejorando. Hoy, dia 26, sigo con mocos, la voz hablada sigue sonando "fañosa" y la cantada está ahí, tranquilamente. Ahora, sin la tensión de tener una función en ciernes, me recuperaré más aprisa.

En cualquier caso, una cosa es cantar dos funciones estando "tocada", pero no se debe abusar porque el cuerpo sigue sin estar sano y le estamos exigiendo un ejercicio excepcional a unas cuerdas que, en mi caso, han estado inflamadas y sin poder cerrar un par de días.

Saberse estudiar a uno mismo para adelantarse a un proceso catarral en ciernes, tratarse adecuadamente un resfriado y mentalizarse positivamente para restablecernos es muy importante, pero lo más importante es mantenerse sano. Y ¿cómo se hace eso?  Estando atentos a ciertas situaciones que nos rodean y que pueden ser amenazadoras. Pero sin volverse un histérico maniático de la salud, cuando te toca, te toca... aunque puedes hacer que te toque menos veces.

LAS REGLAS DE ORO DE LA HIGIENE PARA CANTANTES Y FAMILIA DE CANTANTES

*Nada de besos ni abrazos ni de apretones de manos. Cuando sabemos que estamos enfermos, cualquiera de estos gestos puede contagiar a otras personas. Seamos cariñosos de palabra, pero evitemos el contacto físico por mas que nuestro interlocutor insista en que "no pasa nada"; estas personas son las que te besan cuando ellos están enfermos porque no son conscientes de que la gripe, el catarro, etc se contagian de ese modo, dandote muchos boletos para una lotería que a ellos no les pone fuera de combate para ganarse la vida, pero a nosotros si.
Hay muchas personas que tienen un gripazo y saben que no deben besar a un cantante, pero no se retienen a la hora de besar y abrazar a nuestra pareja porque "ellos no han de cantar"; de acuerdo, concedido, ¡pero duermen con nosotros!
Si supieramos que besando y dando la mano contagiamos una enfermedad mortal, me pregunto cuánta gente seguiria haciendo caso omiso de esta facilísima precaución.
En situaciones de mucha responsabilidad (debuts o roles importantes) a veces es conveniente dormir en otra habitación si nuestra pareja está enferma. Y sobretodo si tiene tos. La tos viene acompañada de gotitas de saliva chiquititas que vuelan por el aire. Si estamos dormidos no podemos esquivar ese aire contaminado y si estamos sanos, en pocos días enfermaremos. Antes de que ocurra eso, que uno de los dos duerma en otro cuarto.

*Evitar las corrientes de aire. La mayoría de los enfriamientos entran gracias a las corrientes de aire. Evitadlas y enseñad a vuestro circulo íntimo que realmente son un problema para vosotros. Los míos las vigilan por mi y si no me he dado cuenta, ellos me avisan si estoy en una corriente de aire.

*Ojo con los aires acondicionados en Verano. El aire acondicionado (frío) afecta a las personas de distintos modos, a algunos no les causa problemas, pero lo general es que sean demoledores. El aire frío que producen las máquinas esta hecho artificialmente; es más seco que el aire frio natural y pasa a través de filtros que nunca se limpian lo necesario. Mucho cuidado con él. En los restaurantes, hoteles y otros locales públicos están estratégicamente colocados para que ningún rincón escape a sus efectos. A veces hay una zona a la que no llega de modo directo, ese sería el sitio ideal para nosotros. Aprended a localizar esos sitios.
Si vais en coche y hace calor, siempre es más sano abrir la ventanilla que poner el aire; además en un coche el aire acondicionado os caerá encima....no es aconsejable tampoco. Si es imposible evitar el aire acondicionado en un coche, abrid un poco una ventanilla para que entre aire normal, que traerá un poco de humedad.
En los aviones la humedad relativa del aire es de un 10%. Además es un aire que gira durante todo el vuelo entrando y saliendo de otra máquina. Llevad siempre algo de abrigo, aunque sea verano y bebed mucho.
En los cines, en verano se puede llegar a pasar mucho frio. Yo llevo siempre una buena chaqueta y unos calcetines gordos en el bolso: me los pongo en la oscuridad y me los quito antes de salir. ¡Ya no me enfermo en los cines! Queda un pelín cutre, ¡pero ande yo caliente, ríase la gente!

* Ir a ensayar estando enfermo. Si estais enfermos, por favor, no acudais aun ensayo. Vuestra presencia alli es una bomba de relojería para vuestros colegas. Si no os queda más remedio porque la presión que hace el teatro es insoportable, saludadlos de lejos e informad de que no estais bien. Nada de besos ni de dar la mano por favor. Aún hay demasiados compañeros que se "olvidan" de que no estan bien, y al final del ensayo se despiden plantándote dos besazos. La gente de este mundo somos de un cariñoso.... jijijiji
Si os da la mano alguien que está enfermo, no os toquéis la cara con ella, no toquéis a nadie y lavarosla cuanto antes.

*Ir abrigado cuando no es necesario. Cuando era niña estaba siempre enferma de la garganta. Mi madre me llevaba con pasamontañas a todas partes. Muy monos, eso si, pero eran pasamontañas. En Alicante (mi madre es de allí) los llaman verdugos. "Ponte el verdugooo". Iba forrada de octubre a Mayo. Creo que soy la única persona de ascendencia gallega que en pleno mes de julio estuvo, completamente vestida (vestido, chaqueta, calcetines y zapatos) todo un dia en la playa de Riazor en Coruña. Con eso os lo digo todo.
En cuanto me independicé, dejé de usar pañuelos para el cuello y bufandas cuando no es necesario. Mi porcentaje de infecciones de garganta cayó en picado. Ir demasiado abrigada tampoco es bueno, sudas, te descubres, se te seca el sudor, te enfrías... tengo colegas que durante todo el año llevan la garganta envuelta en un pañuelo por si...Vigilad como os vestís, no seáis exagerados.

* Comed con inteligencia. Estar bien alimentado es vital. No me refiero a comer mucho, sino a hacerlo de modo equilibrado. A mediodia y a la noche necesitamos verduras, proteínas e hidratos de carbono todos los días. La fruta es importantísima, al menos dos piezas al día. Y leche o yoghourt todos los días. Una dieta equilibrada os mantendrá delgados y fuertes, vamos, lo que viene a ser estar sanos.

Todo esto leído del tirón puede haceros creer que soy una maniática insufrible. No me importa. No lo soy. Lo vivo con naturalidad.  Y no se si será por todas estas precauciones que tomo y normas que sigo, pero enfermo raramente y hace varios años que no cancelo por enfermedad. Salud es felicidad, longevidad y un signo clarísimo de amor por uno mismo y por la máquina que nos permite vivir.
¡Cuidad vuestra carrocería!

Como siempre, gracias por deteneros en mi blog un ratito, especialmente hoy que me he alargado más de la cuenta.

¡Hasta pronto!

martes, 20 de diciembre de 2011

¡No! ¡Me he resfriado! ¿Y ahora que hago?

¡¡Hola a tod@s!!

Escribo desde Génova, donde estoy cantando la Bohème de Puccini. Es la primera vez que canto en este teatro, el estreno fue realmente bien y eso que pusieron a prueba mi vértigo subiéndome a un caballo volador que cruza la escena. ¡Una entrada espectacular, desde luego! 
Llegué el dia 5 de diciembre y hemos tenido un tiempo deliciosamente primaveral, con mucho sol y buena temperatura, pero a partir del día del general se levantó un viento muy incómodo y los días han ido a peor. Ya hace frío de verdad.

Y me he resfriado. Tengo que volver a cantar pasado mañana.

Una vez más hay que poner en práctica las rutinas de curación, de las cuales, la más importante es meterse rápidamente en la cama y quedarse allí.
Pero vayamos por partes. Aparte de estudiar y cantar, un cantante debe saber reconocer qué situaciones lo ponen en peligro de resfriarse: no llevar la ropa adecuada a la temperatura que tengamos,  no saber huir de las corrientes de aire... Conviene tomar nota mentalmente de qué fue lo que desencadenó el problema para evitar repetirlo.
También es muy útil "escucharse" para intentar reaccionar ante las alarmas que da el cuerpo y poner remedio antes de que la cosa vaya a mayores. Por ejemplo: yo no estornudo nunca. Pero he observado que si en un día estornudo mas de tres veces es que algo está viniendo. Ojo, que no soy obsesiva; uno o dos estornudos no quieren decir nada, pero si la cosa va más allá, invariablemente quiere decir que estoy empezando un proceso catarral. Inmediatamente me meto en la cama y paso el día allí. Si empiezo a tener mucosidad excesiva, empiezo con paracetamol, bebo mucho y no me levanto ni para comer. Por supuesto, ¡guardar silencio es una medicina mas! 
Normalmente, este sistema me corta en seco los resfriados a veces incluso habiendo tenido algo de fiebre. En dos días estoy como nueva. Si estoy ensayando y el teatro no respeta esta cuestión y me obliga a ir a ensayar, la cosa empeora rápidamente. Es sorprendente que algunos teatros sean totalmente insensibles a esta cuestión y pongan en riesgo la prestación del cantante, pero eso es lo que hay.
Hay veces que la marcha de un resfriado es fulminante. Por la mañana estás bien y por la tarde tienes una tos que no sabes de donde ha salido. Lo mismo: cama. Si podéis, lo mejor es consultar un médico, toser es lo más peligroso que hay para las cuerdas y para nosotros es prioridad absoluta eliminarla cuanto antes. A un médico de familia que no haya tratado con cantantes, quizás debáis explicarle que los golpes de la tos en las cuerdas durante demasiado tiempo provocan la debilidad de la musculatura y afonía. Lo ideal es contar rápidamente con un especialista, él sabrá que hacer. Consultad al que más experiencia tenga con cantantes, eso es siempre una garantía para vosotros. Así que solo nos levantaremos de la cama para ir a su consulta. Y otra cosa súper-importante: una vez que estemos sanos de nuevo es conveniente volver al otorrino para que os "conozca" en salud. Algunos profesionales no pueden diagnosticar ciertas patologías porque no pueden saber si lo que ven en nosotros es normal o no. 
Hace algunos años, tuve un catarro en pleno julio estando de  vacaciones. Como tenía un par de meses de colchón, dejé que la tos se fuera por si misma y hablé durante un par de semanas a pesar de la ronquera; hablé como si no estuviera ronca, forzando la voz para ser oída como si no tuviera afonía. Cuando me puse a trabajar después del periodo vacacional, aunque había recobrado la voz, ésta no sonaba como siempre. Mi sonido cristalino se había esfumado, ahora había un poco de aire en la voz. Estaba ensayando La Finta Giardiniera en Montpellier, y aunque podía cantar perfectamente, para mi ese cambio en mi sonido fue una señal de alarma. Visité allí mismo al otorrino que me recomendó el teatro, y a una foniatra. Ninguno de los dos me supo decir que pasaba. Las cuerdas estaban bien, no había mucosidad, ni rojeces por ningún lado. La foniatra me dijo que se veía cierta tensión en el cierre de las cuerdas pero que como era la primera vez que me veía, no sabía si eso era normal en mi. Cancelé.  Y me fui a Viena a que me viera el Dr. Kürsten. Este médico es el que más cantantes ve al año. Es el médico de la Staatsoper. Me vio y me explicó que al haber estado hablando a pesar de la afonía, mis músculos habían obligado a las cuerdas a cerrarse por la fuerza y que seguían haciéndolo. Me recomendó una pequeña reeducación vocal; vocalizar con ejercicios muy sencillos y en una zona cómoda de la voz durante cinco minutos y descansar quince. Volver a vocalizar cinco minutos y volver a descansar quince. Dos veces al día. Me llevó tiempo, pero me recuperé completamente. Y volví a Viena a cantar y fui a verle. No me pasaba nada, pero quería que me viera estando sana. Y me enseñó a reconocer mi salud: mis cuerdas son blancas blanquísimas, cierran de arriba a abajo perfectamente y mi mucosa es totalmente transparente. Me pareció una información importantísima, porque ahora, cuando me ve un médico al que no conozco, yo también puedo opinar sobre lo que vemos.

¡Estas cuerdas NO son mías!
Bueno, volviendo al tema, hemos dicho que es muy importante meterse en la cama, beber mucho y callar.
Algunos remedios caseros interesantes: 
Té de gengibre para la afonía
Comprad una raíz de gengibre, peladla y ralladla o cortadla muy fina y ponedla a hervir. Cuando se haya ablandado, dejadla en infusión. Cuanto mas tiempo repose, mas picante se volverá, ojo. Bebedla lo mas calentita que podáis. Repetid durante todo el día.
Vahos. (Yo los detesto, pero son efectivos)
Hervid tomillo y respirad los vapores con una toalla sobre la cabeza.
La cura del aceite de oliva virgen
Esta me la dijo el Dr. Kürsten: Tomad papel higiénico, dos cuadraditos seguidos. Dobladlo por la linea de puntos y luego por la mitad formando un rectángulo. Cortad un trozo de plástico de una bolsa del mismo tamaño que el papel y buscad un pañuelo que os podáis anudar al cuello. Sobre el papel poned un chorrito de aceite de oliva virgen y os lo colocáis en el cuello a la altura de la laringe (mas o menos en el medio) después poned el trozo de plástico y luego el pañuelo. Dadle una vuelta en el cuello y atadlo por delante. Llevadlo todo el día, lo cambiáis por la tarde y si podéis dormir con eso al cuello, volved a renovar el aceite antes de dormir. Es mágico.

Debuté en Génova el dia 17.  Canto de nuevo el 22 y el 23. El 18 por la tarde empecé a toser y a sentir la garganta áspera. "Algo está viniendo y muy aprisa" , me dije. Esa noche ya me dolía la garganta y mi voz se había bajado, empezando a sonar como digo yo, como un caballero cazallero y trasnochador. Tomé un antiinflamatorio y un paracetamol de 1 gramo y llamé a mi otorrino de cabecera, el doctor José de León de Las Palmas. Le conté la situación profesional y mis sintomas y me mandó un par de medicamentos. Como era tarde y domingo, pasé de buscar farmacia con el frío que hacía y me fui a dormir. 
Mi historia personal siempre es igual. Si se me baja la voz, suelo hacer una traqueítis, así que para prevenirlo, en un caso como este en el que he de cantar de nuevo en un par de días, mi médico me suele recetar un antibiótico. Así que mucolítico, reposo, antibiótico, antiinflamatorio, líquidos (el te de gengibre) y silencio.
Y así estoy. Ayer empecé con el tratamiento y hoy ya tengo algunos sonidos agudos de vuelta. No he probado la voz, pero a boca cerrada, intento hacer un mini sonido lo mas agudo posible. Ayer no salía ni uno, lo que quiere decir que las cuerdas tienen una montaña de espeso moco encima. Hoy ya va mejor y las flemas se mueven.
No hay que acogotarse, cuando no se puede, no se puede y ya está. En mi caso hay muchas chicas cubriendo la Musetta, asi que si no puedo, no tengo que pincharme nada (cosa que no he hecho jamás) si el teatro presiona.
Os dejo con este enlace interesante de una estroboscopia de un tenor haciendo un glissando, ¡espero que os guste!

http://www.youtube.com/watch?v=6lzYqsknDNQ&feature=player_embedded#!

¡Hasta muy pronto!

jueves, 8 de diciembre de 2011



¡Hola!
En algunas de las clases magistrales que he impartido, me he encontrado con estudiantes que me preguntaron sobre cómo estudio las operas, cual es mi método.  Así que me gustaría hablar sobre este tema y sobre mi experiencia en el estudio.
Empecé mi carrera como profesional en el año 1987. En mis primeros cuatro años como cantante debuté La Sonnambula, Rigoletto, Idomeneo y Le convenienze e inconvenienze teatrali.  Si no recuerdo mal, debió de ir a titulo por año.
Desde aquellos inicios, no he conocido verano o pausa vacacional sin tener que estudiar alguna ópera, y a veces más de una. He tenido temporadas en las que he debutado en cinco personajes distintos. Y me ha ocurrido más de una vez.  Sin ir mas lejos, en el verano de 2004, mientras por las tardes ensayaba en Salzburgo el King Arthur de Purcell, por las mañanas estudiaba Pelleas y Melisande de Debussy.  Mi recorrido profesional me ha llevado a estudiar e interpretar operas que abarcan desde Monteverdi  a Strawinski.  Más de 50 personajes.
Tengo la suerte de disfrutar extraordinariamente con el estudio de la música, y he ido desarrollando mi propio método, aunque seguro que habrá otros tan válidos y buenos como el mío. El desarrollo de este método me ha permitido estudiar una opera de Mozart de tres horas de duración en dos días y medio: nueve horas el primer día, ocho el segundo y tres el medio día restante. Es conveniente tener una formación musical que comprenda el solfeo en profundidad, piano y armonía. Es bien cierto que hay un gran número de grandes artistas que no han tenido la oportunidad de cursar estudios tan completos y no por ello han hecho una carrera de menor envergadura, todo lo contrario.
La labor de aprendizaje en mi caso es algo que hago en soledad, sin acudir a ningún repertorista hasta que no conozco perfectamente la opera. Es mi modo particular de hacerlo, aunque hay colegas que estudian con ayuda de estos importantísimos profesionales, alcanzando los máximos niveles de calidad. Personalmente, hasta que no me considero preparada, el repetir melodías que no tengo claras, me confunde más que me ayuda.
En mi primer contacto con la partitura, superviso la longitud del papel y su idoneidad en lo que se refiere a tesitura, así como su estructura; numero de arias, dúos o tríos, conjuntos, numero de personajes, duración de las escenas, etc.
A continuación analizo musicalmente mi parte al completo, vigilando armonías, cambios de compás y tempo, descifrando los compases difíciles y procurando introducirme en el lenguaje musical del autor. Este trabajo es especialmente importante en compositores como Strauss, Strawinsky, Poulenc, Debussy o Humperdinck, por poner algunos ejemplos. Entender el lenguaje musical de un autor es entender el modo en el que piensa y coloca ciertas armonías o intervalos y no otros cuando compone. Nos acerca a su lógica musical y a su idea estética.  Es más fácil en el caso de compositores como Mozart o Donizetti y requiere muchas horas de estudio en el caso de los citados más arriba. Es como ese día, cuando uno estudia matemáticas, en que comprende, para siempre, después de mucho esfuerzo, una operación matemática a la que no le veía la lógica.  
A lo largo de los años y gracias a una gran facilidad innata, he tenido la oportunidad de aprender algunos idiomas, lo que me ha permitido hacer una de las cosas que mas me gustan en esta vida: hablar con todo el mundo. Este aprendizaje ha resultado capital a la hora de afrontar obras en idiomas distintos al italiano, que es el más cercano a nuestro español y el más usado (en general) por los cantantes latinos.
Aunque no es imprescindible, considero importantísimo hablar el idioma en el que se canta, sobretodo en operas con recitativos, donde la acción depende del texto, y las intenciones de los personajes deben ser muy claras.
A pesar de los idiomas que hablo, siempre, mi tercer paso a la hora de estudiar es escribir el texto aparte dejando espacio para anotaciones fonéticas, traducción en caso necesario y de intención. Lo hago invariablemente con la lengua francesa, la inglesa y con la alemana. Todas ellas de gran dificultad a la hora de la pronunciación. Me reconozco una gran maniática en esto de la pronunciación y la fluidez en las lenguas extranjeras cuando se canta (y cuando se habla, evidentemente), pues el texto está íntimamente ligado a la música y no se debe descuidar, en el estudio, el uno a favor de la otra.
 Considero muy importante insistir aquí, en que el estudio del canto es completamente distinto del estudio de las otras disciplinas musicales. El canto no se ve.
A un pianista se le puede corregir la posición del cuerpo y hay detalles técnicos que se pueden “ver” a la hora por ejemplo de aprender a tocar en piano, cuando el maestro enseña. En el canto, todo es intuición y oído, del alumno y del maestro. Muchas nociones se aprenden por imitación del maestro o imitando las voces con técnicas excepcionales como lo son las de cantantes como Caballé, Freni, Kraus, Scotto y Berganza, por poner algunos ejemplos, que podemos escuchar  en todo su esplendor y las veces que queramos gracias a los discos.
La musculatura de la fonación es invisible, interna, (y si resulta visible es un signo claro de un mal aprendizaje del canto), así que todos los que hemos estudiado el canto hemos escuchado con mayor o menor asiduidad a algún cantante; en mi caso, Caballé, desde muy niña, y cuando supe de ellas, a  la Freni y a la Scotto. El intentar cantar como alguien, aunque sea excepcional, tiene sus peligros, pues no existe la perfección absoluta y a todos nos pasa que producimos sonidos de los que no estamos plenamente satisfechos. Uno puede copiar lo bueno... ¡y todo lo demás!. Además hay que confiar en que el estudiante tenga la intuición y conocimientos vocales necesarios para tratar de conseguir los sonidos que copia con el uso correcto de su propia técnica, y no forzando su instrumento para parecerse a alguien a toda costa.
Ciertos colegas emprenden el estudio de nuevos roles armados con grabaciones de sus cantantes preferidos; no es mi caso. Yo prefiero tocar al piano la música que debo aprender y conocer su  armonía  a medida que la voy descubriendo, sin escuchar a ningún cantante, para evitar verme influida por su modo de cantar, para que mi canto sea lo más genuino posible. Es un trabajo arduo y que requiere muchas horas.  En la primera sesión me marco un objetivo y hasta que no he aprendido perfectamente el fragmento seleccionado, no me levanto del piano.  Toco mi melodía hasta que me es familiar y entonces me acompaño, solfeando, tocando la parte del piano. ¡Es muy importante saber las notas que estamos cantando!
Una vez que la melodía está clara y no hay dudas en la afinación de los intervalos más difíciles, añado el texto. Y repito las veces necesarias para fijar la frase recién aprendida. En la próxima sesión, mi costumbre es repasar lo estudiado el día anterior y seguir adelante, sin dejar pasar un error en lo aprendido anteriormente. Y así hasta que el trabajo está completado.
A partir de aquí, empieza el verdadero trabajo: aprender a cantar el nuevo rol, y tomará mucho mas tiempo que el estudiar la música, porque enseñar a la musculatura de la fonación cómo debe funcionar para emitir las nuevas combinaciones de sonidos e intervalos, es algo que requiere mucha paciencia y amor: este es el trabajo más fascinante y que no termina nunca.
Pero éste es ya otro tema.   


¡Hasta muy pronto!

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Anécdotas de ópera: Que más puede pasar en Rigoletto

Como la Bellezza en "Il trionfo del Tempo e del Disinganno

¡Hola a tod@s!
Creo que ha sido Rigoletto la ópera que me ha hecho vivir más anécdotas. Quizás por ser la que más he cantado...o por pura casualidad. Mi primer Rigoletto fue en Oviedo a la tierna edad de 23 años, y ya alli pasé por un par de situaciones digamos….raras.  Mi vestido era el que dias después se iba a poner la Amelia del Ballo in Maschera; ya le hubiera gustado a Gilda haber podido llevar aquellas sedas blancas, aquel violeta y aquella capucha descomunal que era exactamente lo que llevaría una doncella virginal para recibir a su circunspecto y estricto papá en sus escasas visitas, ¡jajajaja!. 
Mi primer asesino fue Miguel Angel Zapater, que me levantaba en vilo con tanta alegría que cuando me dejaba en el suelo yo no tenia ni idea de donde estaba el público o en que dirección apuntaria mi cabeza al salir del saco. En el único ensayo que tuvimos, no tuve mas remedio que asomar la cabeza fuera del saco para ver en que posición quedaba, lo que hizo que sonaran bastantes carcajadas en la sala…en fín. La escenografia era bonita, pero tenía un detalle curioso: mi entrada a la casa de Sparafucile quedaba justo en el lado contrario del escenario desde donde yo cantaba mi última frase antes de entrar al sacrificio. Tenía que terminar la frase y salir corriendo locamente por detrás (lo fácil que hubiera sido cruzar el escenario!) para tocar por ultima vez a tiempo y cantar aquello de “Dio, loro perdonate!”.
Mi primer papá fue John Rawnsley, un caballero fuertote que cantaba estupendamente y que es además un gran actor. Y se tomaba la escena de la vendetta muy en serio. Tremendamente en serio. Vaya, que su mosqueo con Gilda era tal, que donde otros Rigolettos abrazan a su hija o se la llevan más o menos por la fuerza, él me daba tal empujón (en plan “tira p’alantee….¡¡tira p’alante!!”) que yo, flaquilla como era, volaba literalmente hasta que aterrizaba de nuevo en tierra, no ya besando el suelo con la boca, sino zampándomelo con la boca, con la nariz, con la cabeza, con el pecho….lo que viene a ser un taponazo de antología. 
Pero yo encantada: feliz de que la cosa fuera tan real.  En esas mini escenas que cierran la vendetta me ha pasado de todo: como digo, he volado, he comido tierra, me han arrastrado por la  moqueta de la escena con los pies desnudos quemándome la piel y haciéndome una buena herida....
En mi segunda producción, en la Opera de Lieja, Gilda iba vestida como una reina, Rigoletto la tenía encerrada en una casa fantástica con un patio precioso en el que había una gran jaula con una paloma dentro y la vestía con trajes suntuosos. Nunca más he hecho una Gilda tan bien vestida.
En aquella producción, hacia el final del Caro Nome, tenía que abrir la jaula, sacar a la paloma y cantarle la cadencia a ella. En los ensayos y en varias funciones todo fue muy bien...hasta que un día mientras cantaba, vi que las plumas de la parte de abajo se movían... Como digo, mi traje parecía el de Maria Estuardo, con una falda acampanadísima. Tuve el tiempo justo para comprender que la paloma se iba a "aliviar" y separar la mano del cuerpo. El "alivio" cayó al suelo y yo terminé mi aria muerta de risa.
Pero eso no fue todo en esa producción, en el tercer acto, para ambientar la brumosa noche junto a la casa de Sparafucile, ponían ese humo artificial tan aparente. En aquella época (os hablo de 1988) el humo tenía olor y era incómodo respirarlo. A telón cerrado no se veía casi, de hecho lo ponían estando ya nosotros en nuestros puestos para evitar posibles tropezones.
Aquella noche pusieron muchísimo humo, pues las otras noches se disipaba enseguida y no estaban conformes. 
¡No se veía nada! ¡No se respiraba nada bien! Y por fin abrieron el telón con los primeros acordes, el humo, encerrado en el escenario, invadió la sala....y el público desapareció! Solo se oían las toses de la gente sentada en el patio de butacas y el primer piso, y al momento las carcajadas de todo el teatro, fue el inicio del tercer acto más divertido que he hecho o presenciado.
Y es que en las óperas ¡pueden pasar tantas cosas!
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